Admiración 

Buenas a todos,

Aquí estoy de nuevo. Otra vez en un avión. Parece que la horita larga que tengo hasta Barcelona me inspira para juntar unas letras. 

Me voy a pasar la nochebuena a Barcelona con mi mujer y mis hijas a casa de mis suegros. Va a ser la primera Navidad en 42 años que paso esta fecha fuera de mi casa, de la casa de mis padres. Demasiado duro y demasiado reciente aún para afrontar ese dolor. Ya habrá tiempo de poder hacerlo, pero esta nochebuena no.  

    

Pero lo cierto es que esta nueva entrada en mi blog la quería dedicar a hablar sobre mi amigo Alberto. 

Estuve tomando algo con él este martes pasado tras meses sin vernos. Y parecía que aún estudiábamos juntos RRLL y que antes de ayer habíamos salido a una fiesta universitaria. Esos tiempos no volverán,me temo. 

El asunto por el que quería hablar de Alberto en este post es por la admiración  que le tengo. Ni siquiera sé si va a leer este post, ojalá no lo haga, pero en ningún caso el objetivo es regalarle los oídos, no cal que dirían en Cataluña ( no hace falta) porque la admiración es un sentimiento no negociable, que no puede sentar mal ni bien, ni ser esperado ni exigido. Se siente admiración o no. No hay más. 

Alberto es fisioterapeuta. Lleva años fuera de España dedicándose con éxito a esa profesión. Tiene la inmensa suerte de dedicarse a algo que le gusta; lo cual no tiene precio. 

Alberto acaba de regresar de varios meses de “voluntariado” en Afganistán. Si Afganistán. En medio de, probablemente,la zona más conflictiva y peligrosa del mundo. No tuvo mejor idea que ir a   colaborar con una Ong ( disculpad que no recuerde: MSF, Cruz Roja) Su trabajo ha consistido en ofrecer lo que más le gusta ( su trabajo) para ayudar a heridos de guerra en Afganistán. 

Me ha contado cosas muy fuertes. Al menos muy fuertes para los que vivimos a miles de kilómetros de esos problemas. Que como me comentaba el otros día son problemas de verdad.

Vivía en una casa con más voluntarios enfrente del hospital. Si. De casa al hospital y vuelta. No podía ir más allá. Me enseñó una foto de la calle por donde transitaba la gente. Eso y un día que fue a visitar otro hospital, fue a penas lo que se movió en ese tiempo. Fuerte, no?

Luego me habló en sí de su actividad médica. Me contó cosas preciosas como por ejemplo el caso de un niño al que habían dado por perdido con una posible tetraplejia por herida de bala y que Alberto junto con el equipo médico logró que pudiera caminar. Es o no admirable?

También me quiso enseñar fotos. Fotos de la realidad: heridas de bala, gente con las tripas fuera, muertos, heridos, tetrapléjicos, mutilados,… 

Pero en un gesto típicamente occidental no las quise ver. Cuando pasaba las fotos de su carrete en su smartphone ví algunas. Un horror. 

Me comentaba que vió gente morir. Pero no se quedaba con  eso, sino con, por ejemplo, niños que había ayudado y que luego literalmente no se separaban de él, persiguiéndole por todos los sitios que podían estar con él en el hospital. Os imagináis esa sensación?

Yo le preguntaba mucho por los niños. Tener hijos te lleva a esas preguntas. Sólo imaginar los niños pequeños ( o medianos, da igual) en medio de aquel infierno me estremece. Como dijo Bonoel lugar en el que naces no debería determinar cómo vives”. Pero desgraciadamente es así, una lotería que mis hijos hayan nacido aquí y que otros niños igual de maravillosos se vean en esas circunstancias. 

En fin, voy terminando. Te admiro amigo Alberto. En tiempos del “y yo más y más grande” está muy bien tener conversaciones que giren alrededor de la comunicación, de la educación, del dar sin esperar nada a cambio salvo un abrazo sincero. 

Sigue así, estás en el camino correcto. Te quiero y te echo de menos. 

He encontrado una foto de las que me mandaste estando allí. La pongo en tu honor. Y si lees esto y no te parece bien,me lo dices y la borro. 

Un abrazo. 

  
Éste es Alberto. 

Scott Weiland

Buenas a todos. 

Antes de nada siento haber estado días sin escribir pero se precipitaron varios acontecimientos entre otros mi alta médica, con lo cual desgraciadamente mi tiempo vuelve a ser escaso. De todos modos intentaré una vez a la semana, al menos, dedicar un tiempo a mi blog. 

Esta semana este post va dedicado a Scott Weiland  (1967-2015) cantante de una de las bandas referentes de mi vida Stone Temple Pilots. 

Como algunos de vosotros sabréis fue encontrado en el autobús de su nuevo grupo cuando estaba comenzando una gira por su país Estados Unidos. 

 

Algunas otras desgracias dentro del mundo del rock le impactan a uno en la medida de que al ser un mitómano de rockeros siempre te afecta de una u otra manera. Desde Kurt Cobain, Andi Wood, Michael Hutchence hasta el gran Layne Staley de Alice in Chains….

Pero Scott Weiland era otra cosa. Al menos para mí. Me los descubrió mi amigo del alma Alvaro hace ahora como 23 años….. Casi nada. Y desde el momento que escuché Plush y el Core completo pasó al top 3 de mis grupos favoritos. Además se da la circunstancia de que ese descubrimiento está unido a una etapa muy especial de mi vida. Mis años de “estudiante”en Valladolid. 

Yo soy un súper fanatico de U2 , como bien sabe todo el mundo que me conoce y ellos serán para siempre la banda de mi vida y mis absolutos ídolos. Pero si bien este axioma es invariable, lo cierto es que “Stone” como les llamábamos Alvaro y yo siempre tuvieron un rollo muy muy especial.

Fuera aparte ( como dice Carlos Herrera) de su música, el gran carisma de todos sus componentes:desde el batería Kretz hasta los fantásticos hermanos De Leo, su pose, su imagen, su música, sus directos…. Eran absolutamente geniales. Incluso en los paréntesis que tuvieron tanto con Army of Anyone ( disco maravilloso de principio a fin) como la experiencia con el cantante de linkin park ( Chester Bennington) siempre sus fans tuvimos claro que como la combinación de los 4 componentes originales juntos no había nada. 

Su último álbum juntos Between the lines es el último regalo que nos dejaron juntos. No os perdáis alguna joya como Maver y es que cuando hay talento salen maravillas. 

  
Seguramente otro día haré un post de su discografía, pero hoy quiero hablar de cómo la vida te puede llevar a la muerte prematuramente teniendo todo lo que un hombre normal puede desear. 

Scott tenía una familia ( ahora sabemos que rota) con dos hijos ( 15 y 13 años creo recordar) una  ex-mujer antigua modelo, una grandísima banda de rock, dinero, fama, carisma, imagen, talento…. Teniendo todo eso, porque ya no está con nosotros?

Su ex-mujer publicó un comunicado tras su muerte para que su figura no fuera ensalzada. O al menos que no le convirtiéramos en una víctima del rock. Daba a entender que le dieron por imposible: ni apelando al amor ( esposa e hijos) ni a su banda, ni a su salud  pudieron hacer nada.

Las drogas le llevaron a dejarnos un poco más solos. Y es una pena que un talento de esa magnitud nos haya abandonado tan pronto…

Y por qué? Eso es algo que me gustaría “investigar” de su vida. Qué antecedentes familiares tenía, de su infancia, escolares, cómo entró en las drogas, cómo no pudo salir, que le llevaba a volver a ellas una y otra vez. Esa manera de contorsionarse en el escenario era un intento de zafarse de algo?

Por qué 20 años después no tenía que ver físicamente con su imagen de su primer disco? Parecía otra persona.

Por qué nos has dejado Scott? Era tan importante? No vas a volver a ver la puñetera cara de tus hijos…. Sólo eso valía la pena el esfuerzo. Y allá a lo lejos también no dejarnos a unos cuantos miles de seres humanos huérfanos de tu música. 

Haya donde estés cuídate Scott Weiland. 

Para los no iniciados os recomiendo su recopilatorio Thank you como manera de acercaros a su música. Pero si tenéis curiosidad de verdad, escuchar toda su discografía por orden: descubriréis todo su legado y su evolución como músicos, capaces de hacer el rock más potente y un delicioso acercamiento a los medios tiempos como Sour Girl. Caviar. 

  
Aquí el vídeo de Sour Girl. Nos leemos pronto. 

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Compañeros

Hola de nuevo.

Vuelvo al blog tras unos días desconectado, no ha sido por nada a parte de los virus que rondan  mi hogar, primero mis hijas y ahora yo. Mi mujer debe estar temblando.

He titulado mi entrada de hoy “compañeros” a raíz de una conversación que mantuve en la tarde de hoy con un viejo compañero de trabajo de mi etapa en una empresa anterior. Parece mentira que tras casi 3 años en los que el trabajo se encargó de separar nuestros caminos, sigamos teniendo una unión tan especial. O podéis llamarlo conexión. 

Bien es cierto que estuvimos 4 años hablando casi a diario, al tanto de las problemáticas laborales diarias y también, porque no decirlo, de las cosas buenas: sin ir más lejos del nacimiento de mi hija mayor. Además nos veíamos mucho: cuando no teníamos una reunión en Madrid, teníamos una convención en Palma o una formación en Navacerrada. Y de estas últimas, había muchas por suerte para nuestra amistad y por desgracia para nuestros hígados… 

Esas reuniones en Navacerrada eran casi siempre cursos de formación, que al final también servían para hacer reuniones de seguimiento. Eran estupendas. Pasábamos ratos estupendos con otros compañeros de trabajo de otras localidades, intercambiábamos maneras de trabajar, de dirigir, de formar, nos enriquecíamos unos a otros. Y no había apenas tóxicos. Algún veterano sobradillo pero poco más. Y a la hora de currar, todos igual. Salíamos de allí, a toda velocidad para Atocha o para el aeropuerto, siempre con algo nuevo aprendido.

Es por eso que hoy me hizo mucha ilusión al hablar con este compañero darme cuenta de que manteníamos esa conexión de hace…4,5,6 años, que es mucho tiempo. Y más si pensamos que estamos en la punta opuesta del país y que no nos hemos vuelto a ver.

Al fin y al cabo, lo que queda después de los trabajos son algunos compañeros. Poco más. Para las compañías somos números y poco más. Bueno si, un gasto…

Podría enumerar un par  o tres de personas que me he llevado de cada trabajo y que continúan formando parte de mi vida; y eso casi es lo más chulo. Porque ninguna empresa ” va a retirar tu numero como si hubieras sido el Abdul-Jabbar de esa compañía” son entes tan grandes que apenas dejas algo de rastro salvo para algunas personas. Y quizá eso es de verdad el triunfo laboral. Porque si conseguiste los objetivos de nueva producción del plan estratégico 2009-2013 no creo que importe una mierda, para ser sinceros.

Sin embargo que alguien se preocupe de que estás en una mala racha y se interese cómo vas,o que se acuerde de ti y descuelgue el teléfono, es un triunfo. Al menos para mí.

Porque si conseguiste los objetivos de nueva producción del plan estratégico 2009-2013 no creo que importe una mierda, para ser sinceros.


Hemos hablado de vernos pronto con otro par de compañeros. Organizar una pequeña quedada para recordar aquellos tiempos. Lo vamos a pasar genial, porque en esa compañía la gente era bastante normal. Mi mujer dice que siempre tendemos a idealizar el anterior trabajo, pero en este caso, era gente sana, maja, cercana. Había poco hijoputa para lo que la vida nos ha traído después. Todo era menos ambicioso. Se podía disfrutar de un pequeño éxito, por pequeño e insignificante que fuese, antes de ponernos con el siguiente. Ahora ya no es así. Apenas ha entrado el balón en la canasta,que ya estamos en cómo va a ser el siguiente ataque. Y eso no es vida, coño. He metido canasta, quiero recrearla de nuevo en mi cabeza, recordarla, disfrutarla y comentarla con la gente que la hizo posible y me ayudó. Al fin y al cabo, la vida son esos pequeños momentos. 

Hay gente tan ocupada en el siguiente ataque y en el siguiente partido, que cuando llegue el final, no se habrán dado cuenta. Y no lo podrán disfrutar junto a nadie. 

 

Me permito poner la foto que me mandaron ayer por whatsapp, espero que no les importe, además el impacto de entradas en mi blog tiene la misma repercusión  para la humanidad que las reflexiones de cualquier participante de gran hermano.

Nada más, gracias a David, Antonia, Óscar, César, Juan Ignacio y demás compañeros por haberme permitido comentar con vosotros aquellas maravillosas canastas.

Nos vemos muy pronto.

Como novedad voy a poner con qué música escribo cada entrada. Hoy he escrito estas líneas escuchando Tears for Fears.

http://youtu.be/10FpOTFB5m0

Requisitos? Qué requisitos?

Hola de nuevo. 

Siempre estoy al tanto de las novedades que pueda ofrecer el mercado laboral. 

Independientemente de cómo esté uno en su empresa creo que debe mirar el mercado y saber cómo se está moviendo en ese momento. Además esto es un consejo que me dieron hace tiempo y creo que fue acertado. Siempre alerta ante nuevas oportunidades laborales que puedan surgir. 

Lo cierto es que ya nadie se jubila en ese anhelado trabajo para toda la vida que nos intentaban vender nuestros padres. Y es que el mercado laboral ha cambiado mucho y desde mi punto de vista a peor. 

Justo hoy era trending topic en Twitter  el Excel Deloitte y es que al parecer se filtró un documento  en el que aparecían una serie de enchufados que se habían incorporado a esa compañía vía recomendaciones de trabajadores importantes. De los peces gordos, vaya.  Y no es que me vaya a extrañar a estas alturas, incluso como empresa privada que es, pueden utilizar los métodos que estimen oportunos…

Pero que NO nos vendan la moto. Para que se posicione alguno de esos “amigos” han caído por el desagüe de la compañía cientos de CV de personas (algunas más válidas y otras menos válidas)

Y es que el problema lo tenemos en qué valorar para dar un trabajo. 

Importa el CV. Seguro. Es (dicen)nuestra carta de presentación. 

Importa el físico, negarlo sería de hipócritas. 

Importa la empatía. En este caso bidireccional: candidato entrevistador y viceversa. O el feeling llamarlo como queráis. 

Importa la primera impresión: eso predispone a ambas partes ( solo hay una oportunidad para causar una buena primera impresión).

Lo cierto es que ya nadie se jubila en ese anhelado trabajo para toda la vida                                

Supongo que al final no deja de ser un juego de ” seducción ” con el entrevistador. 

Pero… Por qué se falla tanto? Por qué los requisitos son tan absurdos?  Quién se equivoca? Los candidatos que están desesperados por conseguir un trabajo? Los empleadores que usan esa posición de dominio para exigir lo máximo pero pagando lo mínimo?

Por qué en posiciones que son “recientes” por ejemplo en el ámbito digital piden 5 años de experiencia? Hace 5 años nadie estaba “en eso”. 

Por qué en la oferta nos “pre avisan”: acostumbrado a trabajar por objetivos y bajo presión… Ya avisan que no van a quitar el pié del acelerador. Esto es bueno? Quiero decir que yo cuando entrevisto a alguien y quiero que le seduzca el puesto que ofrezco, no se me ocurre decirle que si no llega a objetivos se va a la calle y que voy a estar todo el día encima de él. Porque no le seduzco: lo espanto. 

O lo que me parece el colmo: con certificado de discapacidad  Es decir, que si alguien aporta un certificado de discapacidad está en mejor posición para el trabajo? por qué? Habrá que valorar la valía del candidato para el puesto, independientemente de certificados. 

Es todo una locura. Valores como el compromiso, la honestidad, el juego limpio ( ausente desgraciadamente en mi sector) o el compañerismo han desparecido de los procesos de selección. 

Tráeme títulos, masters, idiomas y muchos años de experiencia ( y discapacidad si es posible) y ya te pago yo en lo más bajo de tu banda salarial. 

  
Creo que deberíamos darle una vuelta al asunto. Valoremos las personas, valoremos la situación de cada uno. Por qué esa persona cree que en ese trabajo puede ser feliz. La felicidad del trabajador mejoraría su rendimiento? Un buen ambiente de trabajo actuaría en favor de la empresa? O un nido de tóxicos unidos haciendo la vida imposible all around es mejor? 

No. Ya no nos lo creemos todo. Al contrario. La gente está descreída. Prefiere subsistir. No les ilusionan los proyectos, las entidades, las compañías, el famoso me quiero jubilar aquí. No. La gente quiere, queremos,que al menos no nos jodan a partir de las 19 o las 20 horas. 

Ya no nos creemos todo. Incluso cada vez creemos menos. 

Ojalá entre todos podamos cambiar un poco esta situación. Yo ya voy a empezar a hacerlo. 

Vosotros?
Hasta pronto. 

Madres

Hola a todos.

Hoy me animo a escribir sobre las madres, aunque no lo voy a hacer sobre la mía puesto que aún no estoy preparado psicológicamente para hablar de ella. La he perdido hace muy poco y ha sido una experiencia tan horripilante que lo voy a dejar para un poco más adelante, cuando deje de sangrar.

Estos días me he quedado solo con mis hijas, mi mujer se ha ido a ver a su mama, mi estimada suegra, que  ha sufrido una intervención quirúrgica. De modo que me he quedado de Rodriguez  como se suele decir. 

Debo decir para poneros en situación, que soy un padre moderno. Con esto quiero decir que igual cocino, que plancho, que pongo lavadoras o que juego con mis hijas a baloncesto o con sus princesas. Y mi mujer igual. Con esto quiero decir que el haberme quedado sólo no me ha supuesto ningún problema. 

Ya cada día por razones del trabajo de mi mujer, me encargo de levantar a las niñas, vestirlas, servir el desayuno y llevarlas al colegio. Es decir, que no he tenido que hacer nada nuevo estos días que no haga normalmente.

La diferencia es que no estaba mi mujer. Y ello implica, entre otras cosas que he tenido que ocuparme de todo y a todas horas. Es decir, todo ha quedado en mi mano. Y es en este punto donde me he puesto a escribir: con las dos dormidas, sentado en el sofá y dándome cuenta de qué afortunado soy de tener una compañera como la que tengo a mi lado. Unos días de ausencia han valido para valorarla. Y no lo hago por su ausencia y las tareas, dios me libre, sino que lo hago por el equipo que formamos. Y me doy cuenta que esta familia es un equipo y lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros. Lo mucho que necesito a mis hijas por supuesto; son la razón de mi vida. Pero también me doy cuenta de que la suma de las partes lo es todo. La casa es la casa con los 4, las cenas son las cenas con los 4, ir a buscar a las niñas no es lo mismo sin ella, porque no estamos los cuatro.

Tenemos la mala costumbre de no valorar las cosas hasta que nos faltan. Yo rompo esta dinámica. Aunque sea con una entrada en este espacio, quiero valorar lo que me rodea; tengo una esposa que ha dejado todo por estar a mi lado, que me ha dado dos hijas maravillosas, que ha estado conmigo en lo peores momentos de mi vida ( durante este puñetero último año y medio) y que teniendo razones para quejarse de su vaivén de vida, no lo hace.  

 
Voy a ir acabando. Sirva esta entrada para agradecer que el hueco de madre y esposa lo tengamos en mi familia tan bien cubierto. Y es una suerte, si paso 48 horas más a full con mis hijas, creo que iba a necesitar terapia de algo; de piscina, de masajes o de sofá con mi mujer.

Seguimos pronto en contacto.

Cambios

Aquí estoy de nuevo. 

Hoy voy a hablar de cambios. De los cambios que se van produciendo en la vida de cada uno. A veces perceptibles a veces no. 

En este momento yo noto cambios en mi vida. Y esta vez yo noto cómo se están produciendo. 

En concreto hay dos que se refieren a la TV; yo siempre he sido muy de tele al igual que lo eran mis padres. 

Fútbol, deportes, programas, tele basura, películas, etc.  Pero lo cierto es que  ahora estoy notando un cambio en mi comportamiento como espectador. 

El primer ejemplo es el fútbol. Yo soy culé y como tal no me perdía ningún partido de mi equipo a lo largo de toda la temporada: liga, champions, copa…. Todo lo veía. Solo de mi Barça, eso sí, no soy como mi papa que era capaz de ver un Las Palmas-Zaragoza. Yo no. Solo mi equipo. Pero es que además cuando veía los partidos, lo hacía con emoción. Los vivía, gritaba, todos los goles los celebraba con mi archiconocido “vamos!” con el  que tantas veces asusté a mis hijas e incluso a mi fiel amigo León. 

Pero ahora ya no. Ya no tengo pasión , ya no sufro ni disfruto. Me gusta que ganen y que metan goles, pero ya no los celebro como antes, y no hay saltos ni vamos!, ahora los veo en el sofá con una cierta indiferencia. 

Mi mujer me preguntaba cuando jugaba el Barça para hacer planes los fines de semana según jugasen en sábado o domingo, pero ahora ya no, si me lo pierdo, pues me lo pierdo. 

Y no creáis, me disgusta esa falta de pasión. Y más en los deportes, con lo competitivo que he sido yo siempre jugando a cualquier cosa. Por cierto, esa competitividad y “mal perder” la ha heredado mi hija mayor. Sólo hay que verla tirar las piezas del dominó de princesa Sofía cuando pierde…. Cómo bien decía mi querida mamá ” quién a los suyos  se parece, honra merece”. 

Lo competitivo que he sido yo siempre en cualquier cosa

Otro asunto en el que he cambiado como espectador es mi actitud ante la TV en general. Hace tiempo que dejé de ver informativos por la actual coyuntura política de nuestro país…. Pero es que ya ni entretinimiento oiga. Incluso ni gran hermano. Si. Gran hermano. Me he tragado quince. Quince ediciones. Pero se ve que mi estómago ha dicho basta porque ni la primera gala. Menudas generaciones que nos esperan, ansiosas de dinero rápido de la TV, aunque sea a costa de sus cuerpos, su intimidad…. Y esos padres: os podéis imaginar a esos padres viendo a sus hijos en televisión destruyendo sus vidas? Qué horror con la ilusión que uno pone en cada una de las pequeñas cosas de sus hijos… Prefiero no imaginarlo 

Pero es que resulta que tampoco tengo paciencia para ver una película en ninguna cadena  que no sea la 1 o alguna de TV por cable. Últimamente Me arriesgué a ver una en A3un domingo por la noche y luchando hasta la 1 dela mañana para ver el final. Never again. 

Y por ahí podría continuar un rato más con mis cambios. En general pienso que son cambios debidos a una cierta madurez adulta, siendo como he sido siempre, un niño grande. Pero es que hay cosas que con los años ya uno no es capaz de aguantar. El tema de las personas lo dejaré para otro día porque ahí sí que hay mucha tela que cortar. 

Saludos. 

Os dejo una foto del lugar donde he escrito este post. Esta cafetería no puede ser más kitsch. 

 

Amigos

Buenas.

Hoy he tomado un café muy rápido con un amigo. Apenas tenía media hora pero hemos aprovechado para vernos. Tenemos contacto por RRSS pero, salvo un día de casualidad en un restaurante, hacía como 15 o 16 años que no nos veíamos. La última vez que nos vimos en ese restaurante me picó en la espalda y me preguntó si yo era Oscar García Piñán. Y yo le respondí “claro y tú mi ex compañero de clase Javier”

La verdad es que Javier es mi íntimo enemigo de clase. Ese tipo de amigo con el que pasas todas las horas del patio, de clase y de juegos, que te llevas a matar y al primero que elegirías para cualquier actividad fuera del colegio. Ambos éramos los primeros en los cumpleaños del otro, y recuerdo haber estado en su casa y él en la mía quizá antes que ningún otro compañero de clase.

Pero nos zurrábamos sin parar, bueno, le zurraba sin parar porque yo era mucho más grande que él y si le pillaba cobraba. Pero no era fácil, era pequeñín y escurridizo y no se dejaba pillar fácilmente. Además éramos rivales futbolísticos acérrimos. Cuando la rivalidad Barça-Madrid era estrictamente futbolística y no había el enorme uso político que se hace ahora de esas dos grandísimas instituciones.

Pero no era fácil, era pequeñín y escurridizo y no se dejaba pillar fácilmente. 

Cada fin de semana en casa y dependiendo de cómo le fuera a nuestro equipo, ya sabías la que te iba a caer el lunes o la que le iba a caer al otro. Era literalmente las primeras palabras que cruzábamos en clase, echar sal en la herida del otro. Por aquella época prácticamente siempre ganaba el Madrid, “su Madrid” con lo que yo pillaba todos los años, era la época en que ganar 2-1 en el camp nou ya nos valía a los culés como éxito para toda la temporada… Y claro los palos eran terribles en una clase con 5 o 6 alumnos del Barcelona y el resto Blancos. Recuerdo perfectamente como si fuese hoy una vez que perdió mi equipo, as usual, un torneo importante no recuerdo cuál, y me puse a llorar desconsoladamente un poco por la derrota de mi equipo y un mucho por el varapalo de clase del día siguiente…

Las tornas se cambiarían años más tarde (en estos últimos 20 años) pero desgraciadamente ya no estaba Javier en mi vida para tomarme cumplida revancha. Una lástima.

Lo cierto es que me ha gustado verle tantos años después y compartir un rato entrañable actualizando nuestras vidas. A él le va bien, viaja mucho y le gusta su trabajo ( lo cual me parece una verdadera suerte) y yo me alegro por él. 

Es curioso como en esta vida, a quien creías tener más fidelizado como amigo desaparece de tu vida sin explicaciones y alguien tan lejano aparece de nuevo. En esto debo decir que mi mujer, una vez más, tiene toda la razón cuando me dice que amigos hay muy pocos y que el resto son sólo compañeros de viaje en alguna etapa de tu vida…

Por hoy es suficiente, la foto que acompañará esta publicación no puede ser otra que una de Bernd Schuster, mi ídolo de aquellos años y con cuya camiseta y su inolvidable 8, permanezco en la memoria de Javier por el patio del cole, de nuestro cole.

Hasta pronto, Javier. 

 

Flags 

 Buenas tardes

Vengo de estar unos días fuera de mi casa y me apetece hablar de un tema que ha estado presente esta semana en mi vida. No hablo de otra cosa que de “banderas”.

Echando la vista atrás yo era muy de Banderas. Me encantaba la bandera de mi equipo de fútbol, tenía varias en la habitación, incluso una colgada. Recuerdo en los libros y cuadernos del colegio pintar también las banderas de mi equipo, de su ciudad. Las mismas que colgaban de mi habitación. 

Más tarde también tuve colgada en la habitación de mi residencia universitaria una bandera de mi grupo favorito, con la cara de un niño furioso. 

Al tiempo, por razones de localización también rondaba por esa misma habitación de estudiante una bandera de mi ciudad de origen; yo soy muy amante de mi ciudad de origen, pero lo cierto es que hasta esos años ( de los 18 a los 22 años) nunca había tenido que mostrar mis orígenes. No había sido relevante hasta ese momento, y quizá ahora, con la perspectiva del tiempo, tampoco creo que lo fuese. 

Luego la vida me llevó lejos de mi casa y de mis orígenes. Y ahí me vino la época de la bandera de mi país. Nunca había tenido, tampoco,necesidad de mostrar mi identidad nacional, en aquel momento me parecía que así era. Recuerdo una pegatina en el casco de mi moto. Igualmente, ahora ya no lo veo, o al menos no lo veo tan claro. 

Cuento todo esto de las banderas porque vengo de un lugar que vive una auténtica guerra de banderas.

Ahora, viendo desde la distancia y la lejanía este asunto,lo cierto es que lo veo ofensivo. Entre ellos mismos, para los demás, para la propia ciudad, para la comunidad, para los visitantes,para todas esas personas a las que les importa una mierda ( con perdón ) las guerras de sus dirigentes. 

Los políticos tienen nuestro poder, de igual modo que se lo hemos entregado, se lo podemos quitar. 

S.Hawking 

Creo que obligan a muchos ciudadanos a posicionarse. Y por qué? Por qué debemos posicionarnos? Por qué debo ser de los blancos o de los negros, de un bando o de otro, por qué hay bandos? En realidad, creo que la gente sólo aspira a ser feliz: con su familia, con sus padres, hermanos, hijos. Con sus parejas. Sentirse queridos, importantes para otras personas. Ver que esa persona que duerme contigo o que trabaja contigo te quiere. O te aprecia o te estima, me da igual, pero que siente hacia ti cosas positivas. No odio. La vida ya se encarga de hacerte pasar por sitios horribles, he estado en alguno y no tiene sentido andar jodiendonos unos a otros. 

Voy a terminar. Tanta bandera por todos los lados me recuerda cuando marcaban las puertas de los judíos en la Alemania nazi. Un horror verdad? Pues esto me recuerda un poco a aquello pero a la inversa. Yo marco mi negocio/casa/coche en uno de los bandos, y si tú no lo haces eres de los otros….  

Es necesario? 

Termino recordando la portada de una revista de música que tenía en mi casa de adolescente con una frase del cantante de mi grupo favorito:

Mi única bandera es la bandera blanca. 

Y ahí estoy un poco yo ahora, sin bandera o con una bandera blanca , neutra. Porque sólo yo y lo que hago me representa. 

Aterrizamos. 

Hasta pronto. 

 

Social?

Buenas a todos

Ahora que estoy en un sitio tranquilo con una hora larga por delante voy a escribir mi segunda entrada en este blog. 

El título es social? Porqué?  Por qué me gustaría comentar nuestro “yo social” es decir cómo nos comportamos socialmente, de qué manera actuamos cuando estamos fuera de nuestro entorno, de la comodidad de nuestra casa. 

En general tengo la impresión de que vamos a peor. No sé si la gente está muy saturada de sus vidas, de sus trabajos o qué, pero en general veo a la gente mal educada. 

Ahora que el protagonismo de mi vida se centra en mi familia y sobre todo en mis hijas, la primera conducta que me impresiona es la de algunos padres. Cómo se comportan en el parque, en la salida del colegio, la forma de educarles en público….

Esta mañana iba con mis hijas a hacer unos recados de última hora y me he cruzado con una madre con la sillita de su hija. Una niña de unos 18/20 meses. Estaba fumando y mirando una tienda de ropa. Todo el humo iba a la cara de su hija pero ella estaba a lo suyo. Es una de esas oportunidades donde me gustaría meterme dónde no me importa y decirle a la señora que respete a su hija, que se aguante de fumar, que lo haga en otro momento, pero que no moleste a su hija, básicamente porque es asqueroso. Y porque es su salud ( la de su hija)…

Respecto a este tema de comportamiento social, yo tengo bastante manía de pedir perdón. Supongo que es algo que me inculcaron mis queridos y amados padres de pequeño. De modo que en general pido perdón: si mis hijas molestan a alguien, si paso por delante de alguien, si tropiezo, jugando a algún deporte si fallo un pase o me equivoco….

Quizá por eso  a veces espero que lo hagan conmigo… pero no, la gente va completamente a su rollo: se te puede colar uno en el súper, darle un bolsazo a tu hija, o hablar como si estuvieran en el sofá de su casa y les importa una mierda. Esto me está pasando justo en este momento, detrás de mi van dos chicas hablando en un tono desproporcionadamente alto, pero ya desde el primer momento no han parado de hablar, reír y “vocear” como diría mi mamá. 

Pensándolo  bien, si cada uno nos comportáramos socialmente como en el salón de casa, creo que  aún sería peor: donde hay confianza, da asco. 

Por cierto las dos chicas siguen pidiendo cervezas. 

Nos vemos pronto.