Mi Vecina

Hoy 8 de Julio de 2017 ha muerto Benedicta. Mi querida Benedicta. Y ella no era una persona cualquiera, era mi vecina, la vecina

Ese tipo de vecina que tratas como si fuera de tu propia familia, que su casa es como la tuya, que tiene llaves de nuestra casa y nosotros llaves de la suya. Aquella persona que cuando necesitas algo es a la primera que acudes y que ella acude a ti. Aunque en ese sentido ella era de ayudar siempre pero de pedir en el último momento. Generosidad absoluta. 

Hace una semana tenía pensado entrar a verla, pero lo dejé para otro momento. Ese otro momento que para mi desgracia nunca va a llegar. Iba a ser cinco o diez minutos en los que me iba preguntar por mis hijas lo primero, seguro que por mi hermana y también por el trabajo. Los meses que estuve de baja siempre me preguntaba y me animaba a volver al trabajo. Era todo optimismo. 

Si le preguntabas por ella, siempre tenía también una palabra optimista. 

“Ahí vamos, con la edad que tenemos no nos podemos quejar”

Y es que se ha ido con 98 años. Lo que vivió esa mujer. Estuvo trabajando en Alemania, luego ya, de vuelta a Leon,en su casa tenía  huéspedes, gente de pueblos de León que venían a la capital a estudiar y ella les hospedaba en su casa. Recuerdo varios nombres, Mireia, Héctor, un chico punk que tocaba la guitarra ( quizá Mario) Jamás se escuchó una queja, un problema, un lío… todos los que pasaron por su casa la querían como a una madre. Y pasados los años aún venían a visitarla a casa. Era un amor de mujer. 

Siempre tuvo una relación muy especial con mis padres. Mi padre, que no era muy dado a empatizar con el vecindario, le hacía cualquier tarea que ella le pidiese: igual le llevaba la contabilidad, que le sintonizaba la tele o le hacía algún trámite en alguna administración. Es que era Bene. 

Con mi madre tenía una relación muy especial. Eran cómplices de sus cosas, iban a misa juntas y además en los últimos años ( y en especial el año desde que falleció mi padre) iban a un montón de sitios las dos. Ese tiempo se ayudaron mucho mutuamente. Y cuánto se lo agradecí.

Tengo muchísimos recuerdos alrededor de ella. Siempre me recordaban mis padres que de bebé me iba a su casa gateando. A casa de “titinta” que era como yo la llamaba de bebé. Un recuerdo precioso que guardo de ella es que fue la persona, junto con mi madre, que en una tarde me enseñó a andar en bici sin patines ( ahora dicen si ruedines). De echo, era ella quién me estaba agarrando la bici por detrás cuando, por arte de magia, me soltó y seguí dando pedales. Un momento mágico que siempre quedará en mi memoria. 

Necesitaba escribir algo sobre ella. Ha sido un golpe duro porque, además, me he enterado por una vecina en medio de la calle y ya la habían enterrado en su pueblo. Ni siquiera pude ir a dar un beso a sus familiares al tanatorio, que cuando lo vives desde  el otro lado se agradece un montón. 

De modo que sólo me queda este pequeño homenaje y una visita a su pueblo, que se lo merece. 

Ahora descanse, Bene, que bastante trabajó usted en ese periplo de 98 años, siendo todo generosidad,cariño y amor. 

Gracias por todo. La quise un montón y la consideré siempre de la familia. Va a ser difícil no saber que está usted ahí, en el 4•B

Hasta pronto. 

(Así está el cielo ahora mismo)

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