La mejor época 

Tras meses de tener abandonado el blog por cuestiones de mi nueva actividad laboral, que me ocupa bastante tiempo material y mental, dicho sea de paso, vuelvo a escribir una entrada en mi blog.

También me animó que algún seguidor ( verdad Quique) me preguntó que qué pasaba con mi blog así que…de nuevo aquí estamos.

Hoy me animo a escribir esta entrada porque mi hija mayor ha acudido a pasar un rato con un equipo de baloncesto (el aros de Moses) equipo de moda en el baloncesto leonés. 

Espero que lo pase bien y quiera repetir, pero lo importante es que disfrute con cada cosa que haga, pero si es el baloncesto me haría muchísima ilusión. Y es que con el título de este post La mejor época me refería a que en mis recuerdos una de las mejores épocas de mi infancia y adolescencia fue cuando entrenaba y jugaba al baloncesto con el equipo de mi colegio. 

Aún hoy recuerdo con enorme añoranza los días de entrenamiento después de clase, los compañeros, los diferentes entrenadores y los partidos de los sábados por la mañana. Y los partidos no eran necesariamente lo mejor: igual o más divertido era entrenar cada semana dos o tres veces. Esos ratos, que no volverán, eran una maravilla. Cada día que había entrenamiento suponía ir al colegio con una ilusión. Era fantástico. 

Por eso hoy, el haber venido aquí, que mi hija vea un poco de qué va esto, como intenta botar, como intenta llegar a canasta me ha hecho pensar 25 años atrás. 

Por cierto, lo más bonito ha sido ver cómo la ha recibido la entrenadora y sobre todo como muchas de las niñas la han ayudado un montón, estando todo el rato a su lado y dándola ánimos. 

Esa debe ser la esencia del deporte y espero que mi hija la aprenda y la practique: la unión, el compañerismo, la amistad y el trabajo en equipo….

Porque algunos de estos valores son muy importantes para la vida en general fuera del deporte, o no?

Hasta pronto