Semana Santa

pPONES 16 2Como no podía ser de otra manera comienzo con mi famoso “Buenas de nuevo”

Por aquí estamos otra vez pasada ya al 95% la semana santa para escribir cuatro líneas al respecto.

Ha sido una semana un poco rara: tiempo cambiante, multitud de planes, demasiada comida y de todo tipo… Aunque en realidad no he venido aquí a hablar de esas actividades si no de la misma semana santa en sí.

Y es que ando un poco desconcertado con lo que he visto en la semana santa leonesa, que por otro lado os recomiendo encarecidamente a los que no seáis de León porque es preciosa. Pero… en qué punto estamos con dicha celebración? Y no es que quiera tratar este texto desde un punto de vista de “celebración cristiana” que es lo que es, sino ver en que se ha convertido la misma.

Por un lado Fiesta: hoteles en León al 100% de ocupación, todos las procesiones llenas de gente, todos los restaurantes llenos, las terrazas, las cafeterías…. Bien. Y bueno para León que no andamos sobrados de estos “éxitos”. La excepción la marca la noche del jueves santo cuando León es invadido literalmente de miles de adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes para la noche de Genarín; noche que se ha convertido en un imposible en la semana santa de tal modo que es el único día que NO se puede salir, invasión de la preciosa plaza del grano incluida. Excursiones desde distintos puntos del país con el único plan de emborracharse…. Vale que todos lo hemos hecho, pero cuando tu ciudad es la receptora mola menos.

En cuanto a la Restauración. Seguramente ésta época sea la que mejor se come y se bebe en León. En parte por la gran afluencia de turistas, los comercios, pastelerías y restaurantes se ponen las pilas y ofrecen sus mejores viandas para la ocasión y por todos lados se reciben invitaciones a probar comida y bebida: la famosa limonada de semana santa, acción denominada “matar judíos” en el imaginario leonés y sin ningún tipo de connotación antisemita, por cierto, todo tipo de tapas al cual mejor y más rica y, conviene recordar, que son gratis: desde todo el elenco de patatas ofrecidas de mil maneras, pizzas, garbanzos con bacalao, sartenes de morcilla, picadillo, arroz de diferentes tipos, tigres, mejillones, la lista es enorme. La mejor solución: venid y probadlas porque las tapas no son cuestión de la semana santa, sino de todo el año.

Como me estoy enrollando, voy a terminar con el asunto que me llevó a empezar  esta entrada en el blog: Las Procesiones y los Papones. Este año, que yo recuerde, ha sido el año que más “devoción” he sentido de la gente por ver las procesiones. Y digo por ver. Y es que tengo la impresión de que el único objetivo es “ver” más allá de su significado. Y no hablo de que haya que ser un ferviente seguidor Cristiano para seguir las mismas, pero si hacerlo desde la admiración hacia los que procesionan, y desde el respeto hacia el significado de esas imágenes pujadas por los braceros. He visto mucha gente expectante por la procesión, perdón, por coger sitio para verla y luego estar 2 horas comiendo pipas en primera línea mirando hacia todos los lados menos al paso de la comitiva religiosa…

Voy a terminar por último con los famosos y queridos Papones. Lo cierto es que desde pequeño siempre sentí una fuerte admiración por ellos. De hecho, flirteé con mi padre sobre la posibilidad de hacerme papón de pequeño, cosa que al final quedó en agua de borrajas.

He visto cosas bonitas. Papones en procesiones descalzos, papones sufriendo, papones comprometidos con su cofradía… Incluso tengo dos buenos amigos que son “jefecillos” en dos cofradías de las de más solera de León  ( un abrazo Juan  y Francisco)

Incluso escuché una conversación de un devoto que salía a procesionar descalzo y desnudo debajo del traje de papon… admirable cuanto menos con el asfalto y, sobre todo, el frío que manejamos por estas tierras. Hasta aquí genial.

Por otro lado me surgen dudas de algunos hermanos. Leía en twitter el otro día un tuit que decía algo así como

Papones que se llaman y se tratan de “hermanos”durante la Semana Santa, pero que el resto del año se dicen de todo y se tratan como todo lo contrario.

Y es que he visto a muchos hermanos por ahí que desde luego no tienen nada de hermanos: de nada ni de nadie. Eso sí, se les ve muy comprometidos con la causa… como se dice ahora ¿Postureo? en algunos casos que yo me sé, desde luego.

Mucho alcohol, mucha postura, mucha historia que van muy en contra de por lo que una persona, a mi modesto modo de entender, emprende viaje en una cofradía desde pequeño y sobre todo por unos valores y unos sentimientos cristianos, no lo olvidemos.

Como ejemplos, sin citar nombres, un político de un partido nada amigo de la Iglesia católica: sólo me cabe en la cabeza que sea una cuestión de tradición… o de costumbre.

Mi ejemplo favorito para terminar. Un jefe de un ex compañero de trabajo. Máxima devoción, puja pasos, la semana santa lo es todo para él, una de aquellas personas que incluirías claramente en el pack de un hermano de verdad. Todo ello para qué? para trabajar unos cuantos años en la misma empresa y haberme dado la mano una vez y no haber dicho nunca “hola” ni a mí ni a nadie en la oficina.

Un hermano de verdad? Opiniones?

Un abrazo para todos.

P.D Este es un texto libre, una opinión. Ni soy un ferviente seguidor de la Semana Santa ni, por supuesto, un detractor. Si alguien se ha ofendido: mis disculpas. Si no las aceptas, que te den.

 

Saludos.

 

papones 16

Risto

  Buenas de nuevo. 

He tenido abandonado el blog ( parece que siempre empiezo igual) pero esta vez por cambios significativos en mi vida. A partir del próximo fin de semana hablaré de ellos. Ahora no toca  como diría el otrora “molt honorable” Jordi Pujol. 

El caso es que estuve, bueno aún estoy, pasando unos días en Barcelona y como no podía ser de otra manera quedé a comer con mi amigo Enrique, del cual ya os he hablado alguna vez. Le había pedido consejo respecto a alguna librería de Bcn donde encontrar algún libro de marketing digital que me estaba costando encontrar en León. Efectivamente la librería que me recomendó, tenía el libro. Lo reservé por teléfono y lo fuimos a buscar dando un paseo previo a nuestro almuerzo. La librería tenía muchísimas referencias de marketing y parecían todas a cuál más interesantes. Una vez tenía el libro que me habían reservado,me fijé en un libro de Risto Mejide. Concretamente Urbrands, o cómo construir tu marca personal como si de una ciudad se tratase. 

Lo compré el jueves al mediodía y lo acabo de terminar. No soy un gran devorador de libros, porque me gusta degustarlos. Pero con Urbrands no he podido. Ha sido empezar y no poder dejarlo. 

De todos modos no he venido aquí a hablar del libro, sino a escribir cuatro reflexiones sobre su autor. 

Tengo opiniones encontradas sobre Risto Mejide. Su faceta estrictamente profesional ( publicista, escritor,su productora aftershare.tv, etc) me interesan y creo que es un tipo la mar de interesante. Y bueno. Es muy bueno. 

Otra cosa es el personaje por el que todos le conocimos: OT y similares. Si bien el personaje en sí no me gustaba, si lo hacía su puesta en escena: chupa de cuero, melena, gafas de sol ( esto me remite a Bono directamente). Pero yo soy un freaky del rock y ese look , obviamente,me ganó rápido. 

Luego hay que reconocer la rapidez mental del tío. Las respuestas, la ironía, el ataque, el hablar sin ser políticamente correcto…. Eso le hizo ser famoso. Reconocido, idolatrado y/o odiado. Un Mourinho en lo suyo. 

Pero lo cierto es que su figura como influencer y gurú ( el odiaría estas definiciones) de varias disciplinas que me interesan abanderadas por el marketing me han llevado a escribir unas líneas sobre él. 

El libro que acabo de terminar, Urbrands, es un claro ejemplo del dominio que mantiene en todo lo digital. Como domina el donde hay que estar, cómo hay que estar, como hay que medir ( todo es medible hoy en día)…. No os desvelo más porque os recomiendo  la lectura del libro. Por cierto, en este libro habla también de las mujeres de su vida… Muy revelador. 

Por cierto, las referencias constantes a otros autores, a colegas y compañeros me ha gustado mucho, creo que dice mucho de él. Lo veo como un buen compañero de trabajo, muy exigente pero  debe ser un buen compañero. 

Lo voy a dejar aquí, que es tarde. 

Os dejo con una frase del libro, aunque no es de Risto, sino de @Yoriento “el que no tiene un blog hoy en día, es un homeless digital”

Abrazos