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Hola de nuevo a todos y feliz año 2016

Espero que las navidades hayan sido buenas con vosotros, desde luego conmigo lo han sido. 

Hoy, 7 de enero de 2016, escribo este post en el día de mi 43 cumpleaños. Me parecía que era motivo suficiente para volver a escribir una entrada en mi blog. 43 añazos que diría mi añorada mami. 

Ha sido un día bueno. Despertar con los besos y abrazos de mi mujer e hijas siempre es una maravilla, pero hoy por aquello de mi cumple, si cabe me cubrieron más de besos y abrazos. Incluido dibujo de mi hija mayor dedicado ( los guardamos todos, por cierto)

Ni hablo de regalos porque no les doy la menor importancia. Tengo todo lo que necesito para ser feliz. Pocas cosas en realidad. 

Tengo una nómina. Eso supone que tengo ingresos recurrentes para mantener a mi familia. No es lo más importante, pero lógicamente en esta sociedad que nos ha tocado vivir, sin esos ingresos no podríamos hacer las cosas que realmente nos gustan. 

Tengo una familia. Esto sí que es lo más importante para mí. Tengo una mujer que me quiere. Una compañera y una confidente. Estamos en esto juntos. 

Tengo dos hijas. Hasta que uno no tiene esa sensación de ser padre, difícilmente se puede explicar. Todo gira de repente hacia esas personitas. El centro de atención de la vida de uno, se mueve automáticamente hacia tus hijos en el mismo momento que les ves su carita. Al menos ese fue mi caso. Supongo que habrá gente que no le de tanta importancia, pero en mi caso desde el momento que vi la cara de mi hija mayor, me convertí en actor de reparto de mi propia vida. Curioso. Y feliz con ello. 

Con la Segunda niña, ya no es que me mantenga como actor secundario: directamente soy un figurante. 
Las adoro.  Lo son todo para mí. 

Vivo en la ciudad que quiero. Con sus ventajas ( calidad de vida y tamaño) y sus inconvenientes ( ciudad pequeña y llena de Cazurros) pero ahora mismo es una ciudad perfecta para una familia con dos niñas de las edades de mis hijas. 

No viajo mucho, tengo la inestimable ayuda de mi hermana para echarme una mano con mis hijas, y tengo buenos amigos. Algunos en León y otros fuera. Me gustaría mucho ver más habitualmente a amigos que tengo fuera; eso me da pena, porque pasan los años y uno añora mucho pasar tiempo con ellos. Pero las obligaciones profesionales mandan. Ojalá pudiéramos vivir más cerca y tener la posibilidad de vernos más a menudo. Tampoco me voy a quejar; mi mujer los tiene aún más lejos. 

Si todo va bien, ojalá esté en el ecuador de mi vida. Después de dos años duros, muy duros, los más duros, me he propuesto intentar mirar hacia adelante con un cierto optimismo. No porque espere que me pasen cosas maravillosas, sino porque me he propuesto disfrutar cada momento. 

Para otro día os voy a hablar de mi amigo Enrique. Sé que lo estás esperando que te conozco

Bueno a lo que voy. Enrique en los últimos años me ha enseñado una cosa que considero valiosisíma en mi vida: aprovechar cada momento. Pero  cuando hablo de aprovechar es cada pequeña cosa. Un desayuno, un paseo, un abrazo con alguien a quien hace tiempo que no ves… Y sentir ese pequeño momento como único. 

Hace poco fuimos a cenar juntos. Un paseo antes, una charla, lo que pedimos para cenar, el decidirlo, la gente…. Disfrutábamos de cada pequeña cosa. Y se es más feliz. 
Os recomiendo que lo probéis. Se es un poco más feliz. Luego la vida ya nos va recordando de qué va esto…

Nos leemos pronto. 

Abrazos. 

Hoy remato este post con una foto de un servidor y una canción de The Cult que escuché ayer y me encanta Real Girrrrrl.  

  

El vídeo no es oficial, pero la canción es preciosa. 

 

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