Madres

Hola a todos.

Hoy me animo a escribir sobre las madres, aunque no lo voy a hacer sobre la mía puesto que aún no estoy preparado psicológicamente para hablar de ella. La he perdido hace muy poco y ha sido una experiencia tan horripilante que lo voy a dejar para un poco más adelante, cuando deje de sangrar.

Estos días me he quedado solo con mis hijas, mi mujer se ha ido a ver a su mama, mi estimada suegra, que  ha sufrido una intervención quirúrgica. De modo que me he quedado de Rodriguez  como se suele decir. 

Debo decir para poneros en situación, que soy un padre moderno. Con esto quiero decir que igual cocino, que plancho, que pongo lavadoras o que juego con mis hijas a baloncesto o con sus princesas. Y mi mujer igual. Con esto quiero decir que el haberme quedado sólo no me ha supuesto ningún problema. 

Ya cada día por razones del trabajo de mi mujer, me encargo de levantar a las niñas, vestirlas, servir el desayuno y llevarlas al colegio. Es decir, que no he tenido que hacer nada nuevo estos días que no haga normalmente.

La diferencia es que no estaba mi mujer. Y ello implica, entre otras cosas que he tenido que ocuparme de todo y a todas horas. Es decir, todo ha quedado en mi mano. Y es en este punto donde me he puesto a escribir: con las dos dormidas, sentado en el sofá y dándome cuenta de qué afortunado soy de tener una compañera como la que tengo a mi lado. Unos días de ausencia han valido para valorarla. Y no lo hago por su ausencia y las tareas, dios me libre, sino que lo hago por el equipo que formamos. Y me doy cuenta que esta familia es un equipo y lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros. Lo mucho que necesito a mis hijas por supuesto; son la razón de mi vida. Pero también me doy cuenta de que la suma de las partes lo es todo. La casa es la casa con los 4, las cenas son las cenas con los 4, ir a buscar a las niñas no es lo mismo sin ella, porque no estamos los cuatro.

Tenemos la mala costumbre de no valorar las cosas hasta que nos faltan. Yo rompo esta dinámica. Aunque sea con una entrada en este espacio, quiero valorar lo que me rodea; tengo una esposa que ha dejado todo por estar a mi lado, que me ha dado dos hijas maravillosas, que ha estado conmigo en lo peores momentos de mi vida ( durante este puñetero último año y medio) y que teniendo razones para quejarse de su vaivén de vida, no lo hace.  

 
Voy a ir acabando. Sirva esta entrada para agradecer que el hueco de madre y esposa lo tengamos en mi familia tan bien cubierto. Y es una suerte, si paso 48 horas más a full con mis hijas, creo que iba a necesitar terapia de algo; de piscina, de masajes o de sofá con mi mujer.

Seguimos pronto en contacto.

Cambios

Aquí estoy de nuevo. 

Hoy voy a hablar de cambios. De los cambios que se van produciendo en la vida de cada uno. A veces perceptibles a veces no. 

En este momento yo noto cambios en mi vida. Y esta vez yo noto cómo se están produciendo. 

En concreto hay dos que se refieren a la TV; yo siempre he sido muy de tele al igual que lo eran mis padres. 

Fútbol, deportes, programas, tele basura, películas, etc.  Pero lo cierto es que  ahora estoy notando un cambio en mi comportamiento como espectador. 

El primer ejemplo es el fútbol. Yo soy culé y como tal no me perdía ningún partido de mi equipo a lo largo de toda la temporada: liga, champions, copa…. Todo lo veía. Solo de mi Barça, eso sí, no soy como mi papa que era capaz de ver un Las Palmas-Zaragoza. Yo no. Solo mi equipo. Pero es que además cuando veía los partidos, lo hacía con emoción. Los vivía, gritaba, todos los goles los celebraba con mi archiconocido “vamos!” con el  que tantas veces asusté a mis hijas e incluso a mi fiel amigo León. 

Pero ahora ya no. Ya no tengo pasión , ya no sufro ni disfruto. Me gusta que ganen y que metan goles, pero ya no los celebro como antes, y no hay saltos ni vamos!, ahora los veo en el sofá con una cierta indiferencia. 

Mi mujer me preguntaba cuando jugaba el Barça para hacer planes los fines de semana según jugasen en sábado o domingo, pero ahora ya no, si me lo pierdo, pues me lo pierdo. 

Y no creáis, me disgusta esa falta de pasión. Y más en los deportes, con lo competitivo que he sido yo siempre jugando a cualquier cosa. Por cierto, esa competitividad y “mal perder” la ha heredado mi hija mayor. Sólo hay que verla tirar las piezas del dominó de princesa Sofía cuando pierde…. Cómo bien decía mi querida mamá ” quién a los suyos  se parece, honra merece”. 

Lo competitivo que he sido yo siempre en cualquier cosa

Otro asunto en el que he cambiado como espectador es mi actitud ante la TV en general. Hace tiempo que dejé de ver informativos por la actual coyuntura política de nuestro país…. Pero es que ya ni entretinimiento oiga. Incluso ni gran hermano. Si. Gran hermano. Me he tragado quince. Quince ediciones. Pero se ve que mi estómago ha dicho basta porque ni la primera gala. Menudas generaciones que nos esperan, ansiosas de dinero rápido de la TV, aunque sea a costa de sus cuerpos, su intimidad…. Y esos padres: os podéis imaginar a esos padres viendo a sus hijos en televisión destruyendo sus vidas? Qué horror con la ilusión que uno pone en cada una de las pequeñas cosas de sus hijos… Prefiero no imaginarlo 

Pero es que resulta que tampoco tengo paciencia para ver una película en ninguna cadena  que no sea la 1 o alguna de TV por cable. Últimamente Me arriesgué a ver una en A3un domingo por la noche y luchando hasta la 1 dela mañana para ver el final. Never again. 

Y por ahí podría continuar un rato más con mis cambios. En general pienso que son cambios debidos a una cierta madurez adulta, siendo como he sido siempre, un niño grande. Pero es que hay cosas que con los años ya uno no es capaz de aguantar. El tema de las personas lo dejaré para otro día porque ahí sí que hay mucha tela que cortar. 

Saludos. 

Os dejo una foto del lugar donde he escrito este post. Esta cafetería no puede ser más kitsch. 

 

Amigos

Buenas.

Hoy he tomado un café muy rápido con un amigo. Apenas tenía media hora pero hemos aprovechado para vernos. Tenemos contacto por RRSS pero, salvo un día de casualidad en un restaurante, hacía como 15 o 16 años que no nos veíamos. La última vez que nos vimos en ese restaurante me picó en la espalda y me preguntó si yo era Oscar García Piñán. Y yo le respondí “claro y tú mi ex compañero de clase Javier”

La verdad es que Javier es mi íntimo enemigo de clase. Ese tipo de amigo con el que pasas todas las horas del patio, de clase y de juegos, que te llevas a matar y al primero que elegirías para cualquier actividad fuera del colegio. Ambos éramos los primeros en los cumpleaños del otro, y recuerdo haber estado en su casa y él en la mía quizá antes que ningún otro compañero de clase.

Pero nos zurrábamos sin parar, bueno, le zurraba sin parar porque yo era mucho más grande que él y si le pillaba cobraba. Pero no era fácil, era pequeñín y escurridizo y no se dejaba pillar fácilmente. Además éramos rivales futbolísticos acérrimos. Cuando la rivalidad Barça-Madrid era estrictamente futbolística y no había el enorme uso político que se hace ahora de esas dos grandísimas instituciones.

Pero no era fácil, era pequeñín y escurridizo y no se dejaba pillar fácilmente. 

Cada fin de semana en casa y dependiendo de cómo le fuera a nuestro equipo, ya sabías la que te iba a caer el lunes o la que le iba a caer al otro. Era literalmente las primeras palabras que cruzábamos en clase, echar sal en la herida del otro. Por aquella época prácticamente siempre ganaba el Madrid, “su Madrid” con lo que yo pillaba todos los años, era la época en que ganar 2-1 en el camp nou ya nos valía a los culés como éxito para toda la temporada… Y claro los palos eran terribles en una clase con 5 o 6 alumnos del Barcelona y el resto Blancos. Recuerdo perfectamente como si fuese hoy una vez que perdió mi equipo, as usual, un torneo importante no recuerdo cuál, y me puse a llorar desconsoladamente un poco por la derrota de mi equipo y un mucho por el varapalo de clase del día siguiente…

Las tornas se cambiarían años más tarde (en estos últimos 20 años) pero desgraciadamente ya no estaba Javier en mi vida para tomarme cumplida revancha. Una lástima.

Lo cierto es que me ha gustado verle tantos años después y compartir un rato entrañable actualizando nuestras vidas. A él le va bien, viaja mucho y le gusta su trabajo ( lo cual me parece una verdadera suerte) y yo me alegro por él. 

Es curioso como en esta vida, a quien creías tener más fidelizado como amigo desaparece de tu vida sin explicaciones y alguien tan lejano aparece de nuevo. En esto debo decir que mi mujer, una vez más, tiene toda la razón cuando me dice que amigos hay muy pocos y que el resto son sólo compañeros de viaje en alguna etapa de tu vida…

Por hoy es suficiente, la foto que acompañará esta publicación no puede ser otra que una de Bernd Schuster, mi ídolo de aquellos años y con cuya camiseta y su inolvidable 8, permanezco en la memoria de Javier por el patio del cole, de nuestro cole.

Hasta pronto, Javier. 

 

Flags 

 Buenas tardes

Vengo de estar unos días fuera de mi casa y me apetece hablar de un tema que ha estado presente esta semana en mi vida. No hablo de otra cosa que de “banderas”.

Echando la vista atrás yo era muy de Banderas. Me encantaba la bandera de mi equipo de fútbol, tenía varias en la habitación, incluso una colgada. Recuerdo en los libros y cuadernos del colegio pintar también las banderas de mi equipo, de su ciudad. Las mismas que colgaban de mi habitación. 

Más tarde también tuve colgada en la habitación de mi residencia universitaria una bandera de mi grupo favorito, con la cara de un niño furioso. 

Al tiempo, por razones de localización también rondaba por esa misma habitación de estudiante una bandera de mi ciudad de origen; yo soy muy amante de mi ciudad de origen, pero lo cierto es que hasta esos años ( de los 18 a los 22 años) nunca había tenido que mostrar mis orígenes. No había sido relevante hasta ese momento, y quizá ahora, con la perspectiva del tiempo, tampoco creo que lo fuese. 

Luego la vida me llevó lejos de mi casa y de mis orígenes. Y ahí me vino la época de la bandera de mi país. Nunca había tenido, tampoco,necesidad de mostrar mi identidad nacional, en aquel momento me parecía que así era. Recuerdo una pegatina en el casco de mi moto. Igualmente, ahora ya no lo veo, o al menos no lo veo tan claro. 

Cuento todo esto de las banderas porque vengo de un lugar que vive una auténtica guerra de banderas.

Ahora, viendo desde la distancia y la lejanía este asunto,lo cierto es que lo veo ofensivo. Entre ellos mismos, para los demás, para la propia ciudad, para la comunidad, para los visitantes,para todas esas personas a las que les importa una mierda ( con perdón ) las guerras de sus dirigentes. 

Los políticos tienen nuestro poder, de igual modo que se lo hemos entregado, se lo podemos quitar. 

S.Hawking 

Creo que obligan a muchos ciudadanos a posicionarse. Y por qué? Por qué debemos posicionarnos? Por qué debo ser de los blancos o de los negros, de un bando o de otro, por qué hay bandos? En realidad, creo que la gente sólo aspira a ser feliz: con su familia, con sus padres, hermanos, hijos. Con sus parejas. Sentirse queridos, importantes para otras personas. Ver que esa persona que duerme contigo o que trabaja contigo te quiere. O te aprecia o te estima, me da igual, pero que siente hacia ti cosas positivas. No odio. La vida ya se encarga de hacerte pasar por sitios horribles, he estado en alguno y no tiene sentido andar jodiendonos unos a otros. 

Voy a terminar. Tanta bandera por todos los lados me recuerda cuando marcaban las puertas de los judíos en la Alemania nazi. Un horror verdad? Pues esto me recuerda un poco a aquello pero a la inversa. Yo marco mi negocio/casa/coche en uno de los bandos, y si tú no lo haces eres de los otros….  

Es necesario? 

Termino recordando la portada de una revista de música que tenía en mi casa de adolescente con una frase del cantante de mi grupo favorito:

Mi única bandera es la bandera blanca. 

Y ahí estoy un poco yo ahora, sin bandera o con una bandera blanca , neutra. Porque sólo yo y lo que hago me representa. 

Aterrizamos. 

Hasta pronto. 

 

Social?

Buenas a todos

Ahora que estoy en un sitio tranquilo con una hora larga por delante voy a escribir mi segunda entrada en este blog. 

El título es social? Porqué?  Por qué me gustaría comentar nuestro “yo social” es decir cómo nos comportamos socialmente, de qué manera actuamos cuando estamos fuera de nuestro entorno, de la comodidad de nuestra casa. 

En general tengo la impresión de que vamos a peor. No sé si la gente está muy saturada de sus vidas, de sus trabajos o qué, pero en general veo a la gente mal educada. 

Ahora que el protagonismo de mi vida se centra en mi familia y sobre todo en mis hijas, la primera conducta que me impresiona es la de algunos padres. Cómo se comportan en el parque, en la salida del colegio, la forma de educarles en público….

Esta mañana iba con mis hijas a hacer unos recados de última hora y me he cruzado con una madre con la sillita de su hija. Una niña de unos 18/20 meses. Estaba fumando y mirando una tienda de ropa. Todo el humo iba a la cara de su hija pero ella estaba a lo suyo. Es una de esas oportunidades donde me gustaría meterme dónde no me importa y decirle a la señora que respete a su hija, que se aguante de fumar, que lo haga en otro momento, pero que no moleste a su hija, básicamente porque es asqueroso. Y porque es su salud ( la de su hija)…

Respecto a este tema de comportamiento social, yo tengo bastante manía de pedir perdón. Supongo que es algo que me inculcaron mis queridos y amados padres de pequeño. De modo que en general pido perdón: si mis hijas molestan a alguien, si paso por delante de alguien, si tropiezo, jugando a algún deporte si fallo un pase o me equivoco….

Quizá por eso  a veces espero que lo hagan conmigo… pero no, la gente va completamente a su rollo: se te puede colar uno en el súper, darle un bolsazo a tu hija, o hablar como si estuvieran en el sofá de su casa y les importa una mierda. Esto me está pasando justo en este momento, detrás de mi van dos chicas hablando en un tono desproporcionadamente alto, pero ya desde el primer momento no han parado de hablar, reír y “vocear” como diría mi mamá. 

Pensándolo  bien, si cada uno nos comportáramos socialmente como en el salón de casa, creo que  aún sería peor: donde hay confianza, da asco. 

Por cierto las dos chicas siguen pidiendo cervezas. 

Nos vemos pronto. 
 

El primero

Hago hoy mi primera publicación en WordPress.

La idea es ir dejando algunas reflexiones de mi momento vital a través de éste blog. Estoy en un momento de inflexión y creo que se avecinan cambios importantes en mi vida. Cambios que pueden afectar a cualquier ámbito de mi vida.

Este primer post lo adjunto con una foto de Leonin, mi magnifico compañero durante casi 13 años… Siempre fiel a mi lado, tuvimos una conexión brutal. Cuando nos dejó, lamentablemente se iniciaron una serie de desgracias que me han llevado a lugares muy oscuros. Supongo que habrá luz al final del túnel.

Afortunadamente tengo a mi lado algunas personas que iluminan mi camino y que sin ellas seguiría aún más en penumbra. Sus sonrisas, su vitalidad y sus ganas de vivir y aprender facilitan las cosas.

No voy a escribir más por hoy, tengo poco tiempo, pero intentaré actualizar este blog de una manera permanente, contando qué dirección van tomando las cosas en mi vida.

Saludos,